
Cómo mantener seguros los calentadores de infrarrojos en ambientes húmedos
Seamos honestos: colocar calentadores de infrarrojos en un baño o en un espacio muy húmedo es un riesgo. En esa misma habitación coexisten altas tensiones eléctricas y una alta humedad. Cuando el vapor penetra en la carcasa del calentador, se crea un camino para que la electricidad fluya donde no debería, generalmente directamente hacia el marco metálico. Eso no es bueno.
Para evitarlo, recurrimos a barreras herméticas y a carcasas adecuadas.
¿Por qué la humedad es un problema?
El aire húmedo tiende a acumularse en los tubos de cuarzo y en las conexiones de los electrodos, formando una fina capa de agua. Esa capa facilita que la corriente eléctrica fluya por esos lugares. Si se utilizan conectores estándar sin un sellado adecuado, existe el riesgo de que se produzca un arco eléctrico.
Para solucionarlo, utilizamos juntas de silicona resistentes a altas temperaturas y recubrimos los terminales con epoxi. Así, se asegura que la ruta eléctrica esté aislada.
Es un juego de alto riesgo. Si se utiliza una tensión de 230V y ese material de relleno falla, no solo podríamos tener que desconectar el aparato, sino que también existe el riesgo de recibir una descarga eléctrica al tocar la carcasa del calentador.
Los componentes que realmente funcionan
Utilizamos tubos de cuarzo de doble pared con recubrimientos especiales. Esto evita que la humedad se adhiera al vidrio. Pero el verdadero peligro está en los puntos de conexión. Allí es donde suelen ocurrir fallos. Envolvemos esos puntos con tubos termoretráctiles recubiertos de adhesivo. Al calentarse, estos tubos se derriten y se adhieren directamente al aislamiento del cable. En realidad, actúan como una barrera impermeable contra el vapor.
También es importante verificar la carcasa del reflector. Debe tener una clasificación IP65 como mínimo. Eso garantiza que el polvo no entre y que ningún chorro de agua dañe los cables.
El compromiso: calor vs. agua
Sin embargo, hay un inconveniente. Al sellar bien el calentador para evitar que entre agua, en realidad se crea un “trampa de calor”. Todas esas juntas y compuestos epoxi que protegen el aparato también impiden que el calor salga. La temperatura interna aumenta rápidamente.
También hay que prestar atención a los soportes de montaje. Si no están colocados correctamente, pueden hacer que la humedad llegue hasta los terminales a través de la acción capilar. Y si la carcasa es demasiado pequeña, la lámpara probablemente se quemará antes de tiempo, ya que no podrá “respirar”.