
Un baño cálido no debería ser algo que solo se pueda tener en casas grandes. En espacios reducidos, un calentador demasiado grande solo desperdicia energía. En habitaciones más grandes, un calentador de tamaño insuficiente hace que el suelo quede frío y que los espejos se empañen. La solución práctica es simple: elegir un calentador de pared de tipo infrarrojo con una potencia adecuada para el área del baño, y dejar que sea el calor radiante quien haga el trabajo.
Lo que realmente importa, desde el punto de vista técnico Los calentadores de baño de tipo infrarrojo calientan directamente a las personas y las superficies, no al aire. Por eso se siente el calor rápidamente, y por eso no se pierde toda la temperatura cuando se abre la puerta. Para determinar la potencia adecuada, existe una regla general: 10 vatios por pie cuadrado para alturas promedio de techo. Un calentador de 1000 W es adecuado para un baño de 100 pies cuadrados; uno de 1500 W sirve para unos 150 pies cuadrados. ¿Tiene el techo alta o una mala aislación? Entonces, es mejor elegir un calentador de mayor potencia.
Elija un calentador que utilice tubos de cuarzo o elementos de fibra de carbono. Estos ofrecen un calor infrarrojo constante y uniforme, y suelen durar más tiempo. Un termostato incorporado permite mantener la temperatura exactamente donde usted lo desea. Además, su clasificación IP para áreas húmedas —generalmente IPX4— significa que puede soportar vapor y salpicaduras sin problemas.
Por qué esto es la opción ideal para un baño En un baño, la comodidad depende del momento y del control del calor. Quiere uno que le proporcione calor en cuanto salga de la ducha, no después de haber comenzado a tiritar. Un calentador de pared de tipo infrarrojo se enciende rápidamente, así que puede usarlo solo cuando sea necesario, en lugar de calentar toda la casa.
Dado que el calor es direccional, llega a los lugares que primero sienten frío: las baldosas, las toallas, su piel. Y cuando la potencia es adecuada, el calentador no funcionará de forma intermitente, lo que evita el desperdicio de energía y daña el equipo. El resultado es un ambiente más cómodo, menor consumo de energía y un calentador que funciona solo cuando es necesario.
Lo que necesita saber sobre la instalación Instale el calentador en la pared, lejos de cualquier chorro de agua. Utilice un circuito eléctrico adecuado para la potencia del calentador. Por lo general, estos calentadores están conectados directamente a la red eléctrica, así que si no está seguro de cómo realizar la instalación, contrate a un profesional.
Mantenga el calentador alejado de las cortinas de ducha y las toallas, para que no se sobrecaliente. El calor infrarrojo se siente natural, pero su superficie exterior se calienta mucho. Colóquelo en un lugar donde nadie pueda tocarlo accidentalmente. Si selecciona el tamaño y la ubicación adecuados, disfrutará de una comodidad constante, sin necesidad de adivinar.